Traigooo esta inmensa sensación de querer escribiiiir… así DURITISMO… Traigo esta felicidad que pff… no buenooo… como diría yo… AMO MI VIDA!! jejeje… peeero pss nisikiera se que escribir… veamoooos… hmmm si bueno… una historia… deprimente??… nel… veamos… y dice…
Ya era temprano… como por eso de las 10 de la mañana. Estaba dormido justo cuando entre sus sueños consiguió escuchar su celular sonar, se giró sobre su cama para alcanzarlo, el celular orquesteaba sin parar la llamada de sus amigos, los cuales al parecer no solo ya estaban reunidos, sino que también ya le habían estado marcando.
-Bueno?- contestó con un tono entre molesto y desconcertante.
-Wey que ondas, ¿Dónde estás?-
-Ahh que pedo mi ruco… aquí en mi casa-
-We ya pagaron estos weyes… pero urge el sitio caele a mi casa-
-Ok, deja me baño y en dos putazos ya estoy allá-
Se bañó, se vistió y cuando menos lo pensó, estaba atrapado enfrente de su computadora, en casa de su amigo, trabajando. Él ya sabía que no iba a ser fácil este día, sabía que cuando llegara iba a tener que teclear hasta que sus dedos sangraran, ok ok, igual y no hasta que sangraran, pero probablemente si podía irse despidiendo de sus huellas dactilares.
Dieron las 4 de la tarde cuando decidió que era el momento de avisar. Tenía grandes planes para este día pero tendría que cancelarlos todos ya que era el momento de empezar con ellos y el trabajo todavía abundaba.
Le habló a su mejor amigo y le dijo que no podría ir al bautizo de su primo, le habló a una chava para avisarle que no podría ver el partido con ella. Volvió a su silla, y continó tecleando.
Las horas pasaban y él solo podía pensar en terminar el trabajo para poder irse a fiestear. Dios! como quería fiestear! Su mente trataba de alejarse de toda creación de su imaginación que pudiera hacerle el trabajar más pesado. No quería imaginarse a sus amigos tomandose unas deliciosas cubas, o viendo el partido; lo único que quería era terminar para poder ir a hacer lo mismo.
Cuando terminó, pff! Era tardísimo, por lo que de las tres cosas que había planeado hacer ese día, solo podría llegar al final de la última. “Que día tan más largo” se decía mientras conducía a una fiesta, después de haber pasado por una amiga y una botella para celebrar algún triunfo inventado que les diera un buen pretexto para tomar y pasarsela bien.
Llegando a la fiesta, posó su pomo en el piso, justo donde su amiga había puesto el mezclador y continuó a servirse mientras terminaba de saludar a sus amigos, los cuales, ya lo estaban esperando en la fiesta desde hacía horas.
-Wey, ve por unos hielos!- Le dijo el cumpleañero y host de la fiesta.
-Weee vengo llegando… me hubieras marcado hace 10 minutos y con gusto pasaba, pero enserio vengo super cansado.- Le contestó.
-We es que ya no hay hielos enserio VE!-
-No ya enserio, ¿No le puedes pedir el favor a alguién más?-
-Es que nadie quiere ir, así que ve tú!-
-En serio que no quiero ir.-
-Bueno, entonces no es por ser grosero, pero vete de mi casa.- Terminó por darle el ultimatum el host de la fiesta.
Sorprendido, herido y con el poco orgullo que el host le dejó, levanto su pomo, su mezlcador, extendió su brazo para su acompañante, y se retiró.
Llevó a su amiga a su casa, fué con su mejor amigo a cenar. Llego a su casa, y durmió.
Lo interesante de esta historia, en verdad que no es lo que le pasó.
Lo mejor de esta historia, es que en ningún momento del día… pensó en ti. xD
Saludos
-Deco